Cada ser humano dispone de cierta cantidad de Energía y tiene su modo particular de utilizarla, lo que le predispondrá a afrontar las distintas situaciones de la vida de determinada manera. Cuanto mayor sea la cantidad de energía y más sabio su manejo, mejor podrá desenvolverse.
El cuerpo y la mente se influyen mutuamente: lo que ocurre en el cuerpo es reflejo de lo que está ocurriendo en la mente y lo que ocurre en la mente se refleja en el cuerpo.
La Bioenergética entiende el ser humano en función del cuerpo y sus conductas energéticas. La obtención de energía mediante la respiración y el metabolismo, y la descarga de energía en la acción, representan los actos básicos de la vida.
Estas funciones tan elementales como respirar, comer, beber, moverse o expresarse se ven menguadas en la mayoría de los individuos, pero no voluntariamente, son defensas o restricciones que se van desarrollando para sobrevivir.
Durante los momentos de estrés, el cuerpo está dominado por la tensión y al terminar este periodo y aunque cueste algo de trabajo, la tensión muscular cede.
Las tensiones crónicas persisten aunque el motivo causante del estrés haya desaparecido (algo de daño ha quedado en la memoria corporal), y comienzan a formar parte de una actitud inconsciente del cuerpo o de una parte del cuerpo.
Estas tensiones o rigideces crónicas disminuyen nuestra energía, nuestra motilidad, limitan nuestra autoexpresión y, por tanto, perturban nuestra salud emocional.
Se habla de coraza o armadura porque estas tensiones, que son el resultado de la negación de sentimientos, crean actitudes corporales o estructuras musculares que sirven para proteger a la persona de todas aquellas vivencias emocionales que le resultan dolorosas o amenazadoras.
El Símbolo BRISA DE MAR nos ayuda a mejorar el equilibrio de nuestro sistema nervioso y relajar todas las rigideces provocadas por nuestro estado mental-emocional.
La energía de este símbolo es suave, calmante, tranquilizante y capaz de soltar las tensiones.