Taller de Constelaciones Familiares

Me miras, luego existo.

 

[su_box title=”DESCRIPCIÓN DEL ARTÍCULO” style=”soft” box_color=”#e0e6da” title_color=”#853107″]La tesis fundamental de este artículo se centra en la reflexión sobre la importancia de la mirada como factor creador de realidad e identidad en el ser humano. Avalado por desarrollos científicos, corrientes filosóficas y la investigación fenomenológica de Bert Hellinger. Abrimos un campo de reflexión en el que se tenga en cuenta el factor actitudinal del qué miramos y cómo miramos en las relaciones humanas, como elemento decisivo para la salud y el cambio.

 

OBJETIVOS

  • desarrollar y a mostrar la importancia de la mirada
  • Inclusión –Exclusión. Efectos de nuestra mirada
  • Aportaciones al bienestar y la salud personal, familiar y social de La mirada sistémica según Bert Hellinger y el trabajo con Constelaciones Familiares.
    [/su_box]                                                   

El título de esta comunicación es un homenaje a nuestros hijos, a los niños. Es una frase que me vino estando con mi hijo pequeño. Tiene ahora 15 años y cuando que era pequeño se pasaba la vida diciendo:

– ¡Mamá mira cómo cojo la pelota!… ¡Mira mamá, mira lo que hago!,..¡Mira mamá, mira que bien que  salto! ¡Mamá mira,… mira como dibujo!

Mi hijo me instaba continuamente a que lo mirara. No podía hacer mis cosas, porque cada minuto había algo que tenía que mirar. Una tarde estaba riéndome de eso con un amigo y me vino la frase:

”Me miras luego existo”

No me pedía que mirara tanto los dibujos como a él dibujando, corriendo, saltando, jugando con la pelota, comiendo…no tanto sus actos como su hacer.

Y esto es lo que le pasa a los niños, necesitan ser mirados atendidos necesitan ese contacto. A través de él  es como si tomaran cuerpo. Me vino la imagen de que los seres humanos cuando venimos al mundo, somos aún espíritu con la materia muy sutil, blandita… suave, sin identidad conformada, abiertos… y

…es con el tiempo, en contacto con nuestros congéneres,  cómo se conforma el proceso de humanización.

Pensé que mi hijo no sólo se nutría de mis miradas, las necesitaba para ir tomando cuerpo, y nunca mejor dicho: mi mirada le daba un lugar, le confirmaba su realidad, su identidad. Es como si en cada mirada uno se va densificando y materializando dentro de un mar de infinitas posibilidades.

Quizá la existencia está, pero se necesita de un RECONOCIMIENTO, para que tenga un lugar, una existencia consensuada.

No quiero abrir ninguna  discusión con Descartes, el filósofo autor de la famosa frase: “Pienso, luego éxito”. No se lo voy a refutar, es más creo que las dos  sentencias  son ciertas, al igual que “Siento, luego existo”. En este artículo quiero  compartir algunas de las ideas de pensadores y literatos, investigadores de la física cuántica que dan luz a este fenómeno sobre el mirar, que de una forma tan evidente se muestra en las Constelaciones Familiares y que constituye uno de los aportes más útiles  en la aplicación al mundo educativo.  Abrir o estimular un espacio de reflexión para que podamos tomar conciencia de cómo miramos a nuestros hijos, alumnos, compañeros, y  qué miramos cuando lo hacemos.

El trabajo de Bert Hellinger nos da claves para conocer los efectos de una mirada inclusiva o excluyente. Que lo que miramos y lo que no miramos está determinando nuestros resultados: éxito o fracaso en  nuestras relaciones personales, trabajos, equipos, empresas, proyectos, en definitiva, en nuestra vida.

Quiero  mostrar cómo muchos de los problemas que nos plantea la vida (depresión, ansiedad, falta de fuerza, crisis de vida, fracaso, confusión, falta de dirección, conflictos de relación entre compañeros, …etc.), tienen en la base la EXCLUSIÓNES, la mirada que rechaza, que juzga, la falta de reconocimiento y de esta manera, un alejamiento y desconexión de los elementos que  forman parte del sistema.

Por otro lado, también cabe decir que tomar conciencia de los efectos de estas desconexiones, nos permite encontrar las soluciones que nos dirigen a RECONOCERNOS COMO SISTEMA   en el que cada elemento es indispensable, tiene un lugar  y una función a respetar  y esto, a su  vez incide en todo el conjunto. Cambiamos teorías, protocolos, técnicas de comunicación…etc. por algo como el  RESPETO, RECONOCIMIENTO, AGRADECIMIENTO, AMOR,  palabras que habían entrado en desuso. LA MIRADA QUE INCLUYE A TODAS LAS PARTES, COMO CAMINO DE SOLUCIÓN.

 

EL PODER DE LA MIRADA

Hace unos años vi un documental espeluznante en TV sobre el trato a los bebes en unos orfanatos de China. Los bebes estaban sentados todo el tiempo, se les daba de comer y de beber, pero no eran mirados como personas, se les trataba como animales. Los cuidadores no les dieron el estatus de personas y eran niños que no pudieron desarrollarse con normalidad. Algunos se idiotizaban, otros se psicotizaban, y la mayoría vivía poco tiempo. Era desolador y revelador a la vez:

No es suficiente con cubrir las necesidades biológicas, el ser humano, tiene otras necesidades también básicas para convertirse en persona.

A través de nuestra mirada los estamos anclando a este mundo, a este nivel de existencia. También el sentido de identidad y la personalidad va corporeizándose a lo largo del tiempo, gracias a nuestra mirada.

 

En la maravillosa y exuberante película Avatar,  hay secuencias y diálogos muy interesantes, uno de los que  me llamaron la atención era cómo se saludaban los Na’vi, habitantes del planeta Pandora. Se decían mutuamente

“Te veo”

Al hilo de esto, quiero aludir a lo que Peter Senge cuenta en su libro “La Quinta Disciplina en la práctica”, p.3, cuenta lo siguiente: “Entre las tribus del norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común, equivalente a nuestro ‘hola’, es la expresión ‘Sawu bona’. Significa literalmente ‘te veo’. Los miembros de la tribu responden diciendo ‘Sikkhona’, ‘estoy aquí’. El orden del diálogo es importante: Mientras no me hayas visto, no existo. Es como si al verme me dieras la existencia”. Da mucho que pensar… Desde pequeños sabemos que no es lo mismo oír que escuchar, ni mirar que ver. Muchas veces pasamos junto a otras personas sin verlas y las oímos sin escucharlas. Suele pasar que no reparamos en cómo está la persona que tenemos enfrente porque ni siquiera le miramos a la cara. Hay quien se escuda en que no mira a los ojos para no invadir la intimidad pero eso en ocasiones suele ser una excusa para no implicarnos, para no vernos afectados por el otro, para no dejarnos tocar por su humanidad, ni permitirle entrar en la nuestra”.

 

El filósofo irlandés  del s. XVIII, Berkeley decía:

< em>“Ser es ser percibido”

Los objetos percibidos son los únicos acerca de los que se puede conocer. Cuando se habla de un objeto real, en realidad se habla de la percepción del objeto. Los cuerpos no son más que haces de percepciones.

Esto queda ilustrado en la película “El  Show de Truman” hay un DIOS (Cristov, omnipresente a través de las miradas de 5000 cámaras) que le da vida a Truman. El personaje es lo que el director decide que sea. Si lo enfocan, si la cámara lo toma, ES; en caso contrario deja de serlo. De hecho, cuando decide la fuga entiende que debe burlar al Percipi universal, esconderse… pero para Cristov y los espectadores, Truman deja de ser.

En los tiempos de la Postmodernidad, Ser invisible, no percibido es lo mismo que no ser. Por eso, la única manera de que las cosas, los hechos, las personas sean es que sean objeto de alguna percepción. Ser noticia, suceso, atracción: que todos los ojos y todos los oídos – reales y virtuales – nos miren, nos otorga identidad, que nos perciban, nos otorga una cuota de ser.

La misma tesis de Berkeley es metaforizada con la realidad virtual: la realidad virtual es sostenida por el sujeto que percibe, quien hace posible y constituye la virtualidad. Sin la “percepción” de la realidad que hemos creado, ésta no existe. De esta manera, las cosas son mientras están conectadas, mientras son objeto de operación por parte de algún sujeto.

Y es cierto que nos relacionamos y reaccionamos, más que a lo que vivimos, a la imagen que tenemos de ello.

¿Ver para creer o creer para ver?

Una de las cosas que más impacto causó en mí, viendo a Bert Hellinger trabajar, era la importancia que tiene el mirar lo no  mirado, lo ignorado, excluido.

Bert decía y sigue diciendo todo el tiempo:

– “mírale”, dónde está mirando?… No le miras,… mira más allá,…mírale a los ojos…”

Ahí descubrí cómo al mirar  las personas nos abrimos a otra dimensión, se da un espacio de sanación, de reconciliación, donde las ideas, o las palabras dejan de tener peso, y se da una conexión desde el corazón de uno al corazón del otro, donde lo separado se une.

Parece ser que la función de la mente es diseccionar,  analizar, clasificar, separar y, que los ojos del corazón unifican.

 

EXPERIMENTOS CUÁNTICOS:

Desde el pasado siglo XX se han ido desarrollando  múltiples líneas de investigación desde la llamada física cuántica. Se trata del nuevo paradigma científico que está dando explicación a muchos fenómenos que no alcanza el paradigma newtoniano a explicar. Un paradigma de la realidad muy cercano a lo que desde hace milenios nos vienen enseñando  las grandes tradiciones espirituales de Oriente y Occidente sobre el mundo, el hombre y el origen del universo.

Las tesis que aquí estamos defendiendo tienen un aval en experimentos que ya son de divulgación popular. La película “Y tú que sabes?” , las investigaciones de Masaru Emoto con las moléculas congeladas del agua y Gregg Braden en su libro  “la Matriz Divina”, nos muestran de una forma asequible  evidencias científicas sobre la importancia de la mirada, y del cómo de la mirada.

La realidad está compuesta por partículas y fotones, es decir materia y energía. Los fotones representan la posibilidad no manifestada, no concretada en partícula. Así la física cuántica nos habla de universos posibles simultáneos, de realidades en posibilidad que se concretan cuando UN OBSERVADOR, UN OJO  LAS MIRA.

[su_note note_color=”#dfe4f4″ text_color=”#4b4b4b”]En la película “Y tú qué sabes? en el experimento de la doble ranura se muestra lo siguiente: las partículas y fotones tienen un comportamiento, pero cuando aparece un observador, los fotones se transforman en partículas, la energía se concreta en materia.[/su_note]

 

Estas investigaciones científicas van avalando las evidencias que desde el trabajo en Constelaciones vivimos día a día: el poder de nuestra mirada. Con ella podemos ratificar ó excluir lo que se ha dado.

 Gregg Braden en su libro “La  Matriz Divina” hace una recopilación de teorías y experimentos en los que nos demuestra cómo realmente no somos simples observadores de un mundo exterior independiente de nosotros, sino que el mero hecho de observar ya altera la realidad observada, y también muestra cómo nuestras emociones pueden cambiar la realidad. De esta manera no se trata sólo de mirar, y de qué miramos, también de cómo miramos.

 JOHN WHEELER, Físico de la Universidad de Princeton, nos ofrece una interesante visión sobre la realidad y el  observador:

​“teníamos esa idea  según la cual el universo está allí afuera y aquí está el hombre, el observador, separado del universo por una gruesa plancha de vidrio.

 ….experimentos de física cuántica demuestran que el mero  hecho de observar un electrón, cambia sus propiedades.

…el mundo cuántico nos enseña que para observar un objeto tan minúsculo  como un electrón tenemos que romper esa plancha de vidrio: tenemos que pasar al otro lado….De modo que nos vemos obligados a eliminar la vieja palabra de OBSERVADOR y colocar en su lugar la palabra PARTICIPANTE.

EL PROPIO ACTO DE OBSERVACIÓN ES UN ACTO DE CREACIÓN Y LA CONCIENCIA ES LA AUTORA DE ESA CREACIÓN.

Y Ya no podemos considerarnos simples observadores que no afectan al mundo que están observando.

“No somos observadores, somos participantes”

​La Matriz Divina. Gregg B.

 

Según  Masaru Emoto, investigador japonés  y autor del famoso libro: “Los mensajes del agua”,  nos demuestra la influencia  que tienen  las palabras, oraciones, sonidos y pensamientos en las moléculas de agua. La apariencia estética de los cristales cambia de forma y color si las palabras o pensamientos son positivos o negativos.

 

[su_note note_color=”#dfe4f4″ text_color=”#4b4b4b”]EJERCICIO: Cierra los ojos… -Imaginemos un limón dentro de nuestra boca: ​-¿Qué sucede?… …segregamos enzimas salivares de la misma manera que si lo estuviéramos comiendo[/su_note]

 

 Las Constelaciones Familiares trabajan precisamente con imágenes; imágenes de lo profundo,  de lo oculto e inconsciente. El ver esta realidad tiene un efecto en la persona en su totalidad: la mente, las emociones, el cuerpo, todo se modifica en consonancia con las comprensiones sobre los enredos y el trasfondo amoroso que existe en todos. De pronto muchas ideas y creencias, muchas interpretaciones sobre las situaciones de mi vida se re significan y adquieren nuevas dimensiones más en sintonía con el fluir en la vida. Una mirada  que incluye a todo y a todos permite desbloquear el movimiento amoroso.

 Bert Hellinger en sus últimos curs os, no trabaja tanto con representantes y hace  muchas visualizaciones. Es suficiente para la sanación, trascender las imágenes  internas que nos bloquean. Nos conecta, por ejemplo con la madre, más allá de nuestras imágenes internas sobre ella y sobre lo que hizo, para que de alguna manera podamos resonar con lo profundo y esencial de nuestra existencia y  más allá de los hechos y de las cualidades de ella y de su destino.

La idea es que el hombre podrá avanzar en su evolución si trabaja imágenes que superen la dualidad de lo que es bueno y es malo. Más allá del juicio que excluye a los que no entran dentro de unos parámetros.

 Como dijo San Mateo:

Porque El hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos” Mateo 5-44.

 

La idea de Conciencia familiar ha sido una de las grandes aportaciones de Bert  Hellinger:

La Conciencia es  un órgano interno que nos guía en relación a nuestra pertenencia al sistema, nos avisa de si estamos poniendo o no en riesgo nuestra pertenencia al grupo familiar o social.

La conciencia nos ata al grupo importante para nuestra supervivencia, independientemente de cuáles sean las condiciones que éste nos imponga (en una familia de ladrones, para pertenecer tendría que robar, en una familia católica, ser católica; en una familia de racistas, ser racista…en una familia con culto al sacrificio, ser sacrificada…etc.)

Cuando nuestro derecho a la pertenencia, nuestra vinculación se pone en peligro, se vive como una CULPA, y entra el miedo a la EXCLUSIÓN, PÉRDIDA O EXPULSIÓN.

En la novela “el Clan del Oso Cavernario”, la primera de cinco libros que componen la serie: “Hijos de la Tierra” de Jean M. Auel,  Ayla, la protagonista, es una mujer que perdió a su madre en un terremoto a la edad de unos cinco años y es adoptada por una tribu de Neandertales que están en un nivel evolutivo inferior  al de la protagonista. Esta niña crece con las tradiciones, normas, y visión de la tribu adoptiva. Pero su naturaleza la lleva a ir más allá: ella tiene destrezas físicas y cognitivas que irá descubriendo a lo largo de su vida y que la hacen alejarse de las normas del clan. Ella es una Cro-magnon, físicamente diferente a la gente del clan del Oso Cavernario: son cabezas chatas, bajos, de pelo oscuro  y con el cráneo achatado. No usan el lenguaje verbal, se comunican por gruñidos y gestos. Ayla, en cambio es alta, delgada, de pelo y ojos claros. En su afán por pertenecer a la tribu hace muchas cosas que no entiende, que no son de su naturaleza .Algunas de las actividades del clan que más llamarán la atención de la protagonista serán la cacería y los preparativos de las armas, ambas actividades prohibidas para las mujeres y que ella demostrará dominar a la perfección, habilidad que al final le traerá más penas que alegrías

Ayla es muy despierta y en sus salidas solitarias por los alrededores empieza a practicar con la Honda. Aprende rápidamente a usarla y a cazar. En un momento de la historia, utiliza el arma para salvar a un niño del clan matando a un animal con su honda. A pesar de salvar la vida de un niño, es descubierta en el incumplimiento de una norma del clan y condenada al peor castigo que se le infringe a una persona: La maldición de la muerte temporal, que no es otra cosa que DEJAR DE VERLA, la exclusión. A partir de esa maldición aunque sigue viva, el clan deja de verla, de reconocer su existencia, ni la miran ni la oyen, es el exilio en la vida de la comunidad. Se le condena a vivir como una muerta.

Bert Hellinger, a través de sus experiencias se dio cuenta que la necesidad de pertenencia es básica en el ser humano, y que la EXCLUSIÓN no se permite.

Al igual que está la conciencia familiar que separa y excluye aquello que no cumple con las normas familiares o del grupo, existe   en otro nivel superior, el del Alma,  otra instancia,  un órgano inconsciente en las familias y grupos que vela por ello, por la INCLUSIÓN, para que se pueda respetar que todo lo que ha sido es y tiene un lugar. Cuando no se respeta un lugar, se excluye a alguien, en adelante aparecerá alguien que mire eso y quiera compensar con su sacrificio.

 

 

[su_box title=”CASO DE MARÍA Y SU HIJO” style=”soft” box_color=”#e0e6da” title_color=”#853107″]

Viene a mi consulta una mujer de unos 39 años buscando ayuda para su hijo de 14.

Me cuenta que desde  bien pequeño está en tratamiento con médicos y psiquiatras por sus problemas de vinculación, agresión  e hiperactividad. A los dos años dejó de hablar hasta  los cuatros. Desde los 6 años en el departamento de salud mental del hospital le diagnostican el Síndrome de Asperger, que es una variante del Autismo y comienza el tratamiento con Risperdal, medicación para casos de psicosis o trastornos mentales severos. En realidad las medicaciones lo dejan sedado y, en el fondo no los problemas permanecen. Hago la historia familiar y cuando le pregunto por el padre, me dice:

-“Mi hijo no tiene padre, es un hombre casado y no quiero saber nada de él”

A partir de aquí trabajamos la gran exclusión. Le muestro sobre la necesidad que tenemos las personas de acceder a nuestros padres y la importancia de respetar los lugares. En el alma del hijo le falta el padre, independientemente de que ella no lo mire bien como pareja .Su necesidad de ayudar al hijo fue más grande que su rencor y accedió a dar pasos hacia la reconciliación.

Hicimos una Constelación  con muñequitos de manera que pudiera visualizar el sistema familiar y hacer  algún movimiento de inclusión: Mira al padre de tu hijo y dile:

-Aunque lo nuestro no funcionó, y  aún con lo que me dolió, veo que eres el Padre de nuestro hijo, y ahora te reconozco. Gracias a ti tengo a nuestro hijo. El es la mitad de mí y la mitad de ti. Y sólo por él veo que lo nuestro valió la pena.

-¿Cómo se siente El PADRE, LA MADRE?

-¿Cómo se siente EL NIÑO?

Tras este movimiento, cuando vino a la semana siguiente, me dijo que no lo había podido evitar, que había ido a ver al padre. Le dijo que no le iba a pedir nada, solamente que se había dado cuenta que le hacía falta a su hijo, y que si él quería que si podían conectar. La mujer no fue desde el odio ni el reproche, sino desde el reconocimiento, y esto es lo que abrió el camino, pues hacía quince años fue ella la que lo había cerrado. A los tres meses se pudo dar el encuentro.

El niño, antes de saber nada ya empezó a cambiar: de las agresiones a la madre, pasó a estar cariñoso y sobre todo contento. Cuando se enteró de que iba a conocer a su padre le inundó una enorme alegría, una inyección de vitalidad. En clase comenzó a estar más presente, mejoró su comportamiento y a sentir interés por tener una profesión. Aunque aún quedaba mucho por trabajar, un año después las cosas a nivel de clima emocional y comprotamiento,  habían mejorado mucho.  [/su_box]

 

En un caso como éste detrás de los problemas de este niño se dan varias exclusiones, pero la más importante, la primera, es la de su padre. Aquí las madres tienen la llave que abre o cierra la posi bilidad de relacionarse con el padre. Incluso en parejas que conviven, la mirada de la madre da permiso o no para acercarse al padre.

Se ha visto que en los casos de padres alcohólicos, cuando la madre excluye al padre, le dice al hijo: -“no quiero que te parezcas a tu padre”. En esos casos el efecto es el contrario al deseado. Un hijo tiene su existencia, su vida, gracias al padre y a la madre, al 50%, eso ES LO QUE ES. Podemos negar esa realidad de una forma consciente, pero en el inconsciente eso es imposible, y nuestra alma desarrollará la misma conducta rechazada del progenitor  excluido. Si el amor no tiene permiso para actuar a la luz, de una forma sana, entonces lo hace en la sombra, de una forma ciega. Pues el alcoholismo del hijo, es una forma de amar al padre.

 

 LA EDUCACIÓN DE LA MIRADA.

 Estamos acostumbrados a vernos y pensarnos como entidades separadas, independientes, cuyos destinos dependen exclusivamente de lo que hagamos y decidamos personalmente. Pero esto es una falacia. Nos lo muestran los casos de niños que han sido criados por animales: los niños salvajes. Estas criaturas han podido sobrevivir en la dimensión biológica, pero al carecer de contacto con el hombre, no han podido desarrollar la dimensión característica de los  humanos que nos permite simbolizar, pensar, y comunicar. Así pues, somos seres interconectados, interdependientes, pues para nuestro nacimiento, desarrollo y supervivencia como humanos necesitamos a los otros. Sin darnos cuenta, esta imagen individualizada mutila nuestra realidad y sus posibilidades trayéndonos muchos problemas.

Bert Hellinger,  nos ha aportado muchas cosas y una de ellas es recordarnos que pertenecemos a una tribu, que venimos de ella y que, como nuestros antepasados sabían, sus historias son las nuestras. Pertenecemos a una COMUNIDAD DE DESTINOS.

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Tener en cuenta esta nueva perspectiva está ayudando mucho, desbloqueando y abriendo puertas a callejones sin salida en numerosos ámbitos, la psicoterapia, la medicina, la educación, la salud, las organizaciones…etc.

Del cómo de nuestras miradas depende nuestra realidad: nuestros problemas y nuestras soluciones.

Pues tal como dijo Einstein:

“la solución han de surgir de un nivel superior al del problema “

 La mirada sistémica nos permite ver que las cosas que nos ocurren, nosotros, nuestros hijos, nuestras actitudes, nuestros logros y fracasos son el resultado de un conjunto de relaciones. Y que si no miramos ese conjunto, nos perdemos. Podemos querer curar un árbol que está mal inyectando vitaminas, o pesticidas…pero si no miramos el contexto quizá perdamos de vista que esa no es la solución, pues  a lo mejor ese árbol está enfermo porque  hemos aniquilado el bichito que se comía a la cochinilla que  está enfermando el árbol.

En nuestro instituto llevamos 15 años impartiendo Formaciones en Constelaciones Familiares. Ofrecemos una  capacitación para utilizar la herramienta en cualquier profesión que tenga que ver con personas y equipos…etc. (Médicos, Psicólogos, Trabajadores sociales, Empresarios, Educadores, Gestores de equipos….etc; con la constancia de que, además,  se da un profundo proceso de trasformación en la persona, ubicación  y ordenamiento interno que se refleja en una capacidad mayor de estar presente y disponible para la propia vida.

 

[su_note note_color=”#dfe4f4″ text_color=”#4b4b4b”]REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bert Hellinger: Los Ordenes del Amor .Editorial Herder, 2001

¿Y tú qué sabes? Arntz, William,Chasse, Betsy Vicente, Mark .EditorialKier

Gregg Braden: La Matriz Divina. Editorial Sirio. 2009

Los mensajes del agua. Masaru Emoto

Jean M Auel. El Clan del Oso Cavernario. Editorial. Círculo de Lectores. España.

Wikipedia: Peter Senge  “La Quinta Disciplina en la práctica”

George Berkeley

Película: Avatar

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Autora: Griselda Casado Salmerón

Directora y Fundadora de Ésser Institut. Psicóloga, terapeuta Gestalt, Hipnoterapeuta y Didacta en Constelaciones familiares.

 

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